Friday, May 22, 2015

COMO PARA HENCHIR EL PECHO DE ORGULLO: UN BRAVO MARINERO DE PENCO COMBATIÓ JUNTO A PRAT EN IQUIQUE


La flecha muestra la cofa del palo de mesana de la Esmeralda, donde según informes oficiales, luchó nuestro marinero de Penco en el Combate Naval de Iquique el 21 de mayo de 1879. (Pintura de T. Somerscales).

Un elemento nuevo salió a la luz 136 años después del hundimiento de la Esmeralda. Luego de un arduo trabajo de investigación, la Armada de Chile nos dio una noticia reveladora. El 2015 supimos con asombro sobre la participación de un muchacho de Penco en el Combate Naval de Iquique de 1879. Un joven pencón de 20 años de nombre José Núñez Henríquez peleó a bordo de la Esmeralda junto al capitán Prat. Nuestro joven de Penco en el grado de marinero segundo se desempeñó como ayudante en la cofa (plataforma) del palo de mesana del buque. Aquel mástil era el situado más a popa, en el que flameaba la bandera chilena. Sin temor a equivocarnos Núñez empuñaba un fusil. Desde esa posición superior tenía una perfecta visión sobre la cubierta del Huáscar. Y era aquel bravo chileno armado junto a otros tripulantes quienes impedían a los peruanos asomarse siquiera. El fuego de esos fusiles obligaba a la marinería del Huáscar a parapetarse detrás de los blindajes. Debido a esta acción y otras tantas tácticas de guerra dispuestas por el capitán Prat durante el combate, al monitor peruano no le quedó otra fórmula de enfrentar la lucha que cargando con el espolón.
El 20 de mayo de 2015, el alcalde V.H. Figueroa descubrió la placa con el nombre de José Núñez Hernández, el marinero de Penco que luchó junto al capitán Prat en Iquique. En la foto aparecen también el capitán de fragata Manuel Piña y Manuel Suárez, de la Sociedad de Historia de Penco.
Terminado el episodio histórico de Iquique, hubo marineros que fueron rescatados del mar luego del hundimiento del buque chileno. Los sobrevivientes fueron hechos prisioneros. Al principio se creyó que Núñez estaba entre los sobrevivientes al confundírselo con un marinero llamado José Muñoz. Pero, en realidad hubo un error de transcripción natural y comprensible en situaciones como aquellas.
La placa que recuerda al mártir pencón, colocada
en el pedestal del busto de Arturo Prat.
Cuando los prisioneros fueron liberados y regresaron a Valparaíso, los esperaban sus familiares. La madre de Núñez, una vecina de Penco viajó a ese puerto con la esperanza de indagar la suerte de su hijo y estuvo allí el día en que los combatientes de la Esmeralda fueron repatriados. Cuando bajó el último de los marineros, comprobó sus sospechas que José había fallecido en combate. Afirman que ella habría comentado en su dolor: “la noticia de la muerte de mi hijo es ahora menos amarga al saber finalmente que él ofrendó la vida por su Patria”.
Durante la inauguración de la placa que lleva el nombre de José Núñez Hernández colocada en el pedestal del busto de Prat, el pasado 20 de mayo, el alcalde Víctor Hugo Figueroa valoró el reconocimiento de La Armada a este marinero y evocó el hecho que “aquel joven pencón haya caminado alguna vez por nuestras calles y que también haya paseado por nuestra misma plaza”, frente a la cual se efectuó el homenaje.
La identificación de José Núñez Hernández para nuestra comuna fue la gran novedad de este nuevo aniversario de la Batalla de Iquique o del Combate Naval de Iquique. La Armada aclaró finalmente la confusión y la verdad se impuso. Sin duda el alcalde de Penco, Víctor Hugo Figueroa, -- un investigador riguroso y entusiasta de la historia local-- fue quien gestionó los trámites para certificar este reconocimiento institucional y comunal. Por eso a partir de ahora, cada 21 ó 20 de mayo, nuestra comuna rendirá como siempre su homenaje a los valientes marinos de la Esmeralda con el agregado que añadirá el nombre del héroe pencón José Núñez Hernández quien murió comprometido con el capitán Prat y con Chile en la contienda.


EL MARINEO NÚÑEZ OFRENDÓ SU VIDA VELANDO PORQUE LA BANDERA CHILENA PERMANECIERA FLAMEANDO EN LA ESMERALDA DURANTE EL COMBATE

Con la colaboración del alcalde Figueroa averiguamos cómo se inició la historia de identificación de este marinero nacido y crecido en Penco. Efectivamente él se enroló cuando tenía alrededor de 18 años formando parte de la tripulación de La Esmeralda diez meses antes del combate, pero no en calidad de grumete, sino como integrante del personal de servicio de abordo.
Sin embargo, llegado el momento de luchar, el capitán Prat lo destinó al palo de mesana donde ondeaba la bandera chilena. Según testimonios históricos parte de su misión era resguardar que el pabellón chileno permaneciera en su sitio porque si la bandera se retiraba era signo de rendición. Por eso José Núñez tenía una segunda bandera de reemplazo por si hubiera que restituir la que flameaba llegado el caso. La enseña chilena permaneció allí y se hundió con el buque por lo que el marinero de Penco cumplió la orden de Prat hasta su muerte.
La confusión con su nombre se produjo cuando se hizo el registro de los sobrevivientes y los muertos. Al parecer por un problema de caligrafía en la lista el apellido Núñez se leía como Muñoz y por tanto se lo dio como el rescatado José Muñoz. Pero posteriormente ya nadie más se preocupó por averiguar, por lo que el pencón quedó como un NN. Más de cien año después, se despejó el problema caligráfico y posteriormente, un grupo de historiadores del episodio de Iquique quisieron averiguar la procedencia de Núñez, que en principio se sabía que era de Concepción. Averiguaron en las iglesias penquistas los certificados de bautismo de 1859 y 1860, pero no encontraron pistas. Después indagaron en Lota y Coronel. Hasta que llegaron a Penco, donde efectivamente hallaron el certificado que buscaban en la iglesia Nuestra Señora del Carmen. El testimonio agregaba que sus padres eran don José Núñez y doña Gregoria Henríquez, ambos vecinos de Penco.
Un par de años después del combate y seguramente cuando terminó la Guerra del Pacífico, Gregoria Henríquez envió una carta al contralor general Juan Goñi y al secretario de Marina para solicitar un montepío. Parte de esa nota decía: “No llego hasta Vuestra Excelencia lamentando la muerte de mi hijo porque entonces dejaría de ser chilena; sobrellevo resignada y serena mi desgracia. Él murió batiéndose, murió glorioso en aquel cruento combate jamás habido otro igual en los mares del universo, cuya muerte por haber tenido lugar en él ha mitigado en mucho el dolor de madre por su pérdida”.
La identidad de Núñez permanecía en el círculo de historiadores que lo habían investigado y seguía siendo una materia de eruditos, hasta que la información llegó a oídos del alcalde de Penco, Víctor Hugo Figueroa, quien de inmediato inició contactos con la Armada para el merecido reconocimiento de la comuna al marinero. Fue así como en esta conmemoración del 21 de mayo de 2015, se realizó el primer homenaje público a Núñez, con el descubrimiento de una placa con su nombre en el pedestal del busto de Prat. Pero, eso no será todo…
Figueroa ya estudia la factibilidad de incluir el nombre del héroe en alguna calle de la comuna así como  la opción de crear una plaza en su memoria a la entrada de la población Desiderio Guzmán. También se instruirá a los profesores de Penco y Lirquén para que transmitan a los niños la historia de este héroe nacido aquí. El alcalde informó a este blog que se hará un estudio genealógico para determinar si aún hay parientes de José Núñez en la comuna, quien no tuvo hijo pero sí hermanos. Así todavía sería posible encontrar a algún sobrino bisnieto o bisnieta del héroe. Lo que no sería extraño teniendo en cuenta la buena cantidad de familias Núñez que es posible hallar en Penco.

Tuesday, May 19, 2015

CASA DE CAMPO DE HUALQUI ADQUIRIDA POR LOS TRABAJADORES DE CRAV-PENCO FUE UNA REVOLUCIÓN SINDICAL EN CHILE

Los hijos de refineros, los más beneficiados con la Colonia Sindical de Rinconada de Hualqui. En la foto, un grupo de ellos chapoteando al borde de la piscina (1954).

El 10 de septiembre de 1943 el Sindicato Industrial de la Refinería tomó la decisión de autorizar al directorio sindical para la compra de un terreno donde se levantaría una casa de reposo para los trabajadores y que al mismo tiempo sirviera de colonia veraniega para las familias refineras, informó el periódico Pan de Azúcar (del Centro Deportivo)  en su edición del 13 de enero de 1944, hecho que se concretaría más tarde en un predio en La Rinconada de Hualqui con grandes beneficios para familias penconas . Para este efecto, --agregó el impreso de los trabajadores-- la organización dispuso destinar parte del presupuesto del año y asimismo acordó solicitar a la empresa un préstamo para la total liquidación de la compra venta. Dicho crédito sería cancelado por el Sindicato a la Refinería en cuotas anuales descontables de la participación sindical en las utilidades. Asimismo, el acuerdo de las bases incluía solicitar el concurso de la Administración de la Fábrica para los trámites legales, seriedad y garantía de la transacción.
El periódico sindical fuente de esta crónica.
Al mes siguiente de esta importante decisión, el 14 de octubre de 1943 se iniciaron los festejos por el décimo cuarto aniversario del Sindicato con encuentros de básquetbol femenino y masculino y el sábado 16 se efectuó la gran cena en el Gimnasio de la Refinería con la asistencia de las jefaturas y la totalidad de los trabajadores sindicalizados. La gala la ofreció el presidente de la organización Pedro Maldonado. Demás está señalar que la marcha del proyecto de la futura casa de reposto fue uno de los temas centrales que se conversaron en la reunión social. En la oportunidad tomó la palabra el administrador de la Refinería de Penco don Desiderio Guzmán quien dijo:

Don Desiderio Guzmán, administrador
de la Refinería de Penco.
“Nunca he tenido a mis órdenes gente tan disciplinada y correcta como el personal de la fábrica. Me siento orgulloso de trabajar al lado de hombres (y mujeres) como los nuestros”.
Después de la cena hubo un baile que se prolongó hasta poco después de la 1 de la madrugada, agregaba la información del Pan de Azúcar.
El periódico destacaba bajo el título Consideraciones Generales que “el artículo 98 del Código del Trabajo garantiza a todos los obreros que hayan trabajado 220 y 288 días en el año, un feriado  anual de 7 y 15 días respectivamente con el pago del salario íntegro”. A partir de esta consideración se hacía necesaria, según el sindicato, que los trabajadores dispusieran de un lugar donde reposar merecidamente luego de sus labores en beneficio de la sociedad.
Por vez primera, al parecer, se advierte en esta consideración que muchos de los obreros de la Refinería de Penco  “laboran en lugares de clima malsano por lo que necesitan por imperiosa necesidad establecida por la naturaleza cambiar de aire”. A este respecto, agrega la nota, “en nuestro país nada se ha hecho respecto a nuestros asociados que trabajan en un clima malsano estando todos nosotros propensos a contraer tuberculosis, caer en el alcoholismo, etc. Se imponen cambios de rumbo y que abandonemos la comodidad de inversión de nuestros fondos y  vayamos al centro del problema abordándolo con energía y decisión”.  
Las consideraciones generales agregaban que “será un comienzo laborioso y sacrificado dotar a esta Colonia Sindical de construcciones apropiadas y confortables para los veraneantes, de bibliotecas, piscinas, pulperías, salas de entretenciones, etc. , es decir poner en marcha una organización nueva, desconocida entre nosotros con todas sus dificultades”.
Paseo veraniego en La Rinconada: Enrique Puente, René Pardo, (una dama), Fernando Pulgar Ávalos, Amelia Puente y Angelina de Pardo (1954).
La colonia sindical terminó siendo un gran acierto, así fueron decenas las familias que gozaron del campo en Rinconada de Hualqui, bienestar que se extendió por años e incluso a otras familias penconas no vinculadas directamente con la Refinería.
Añadía finalmente la publicación decía textual: “la tarea de dotar (de una casa de veraneo) a los que salen con feriado o necesitan de reposo es ardua y de gran envergadura. Dar a los obreros algunos días de campo, dar a sus familias un ambiente de comodidad y sana entretención significa dar la primera clarinada en Chile de una verdadera revolución sindical”.

Thursday, May 14, 2015

EL SUEÑO DE CASI TODOS ERA PODER CONDUCIR UN TREN

Esta era la visión del maquinista de tren desde su puesto de conducción.
Este texto no pretende ser nostálgico. Los trenes de antaño no existen y están en la historia. Aquí sólo queremos testimoniar cómo veíamos esa labor del personal ferroviario a bordo de los trenes. Intentamos no olvidar cómo fue eso o cómo lo vimos tantas veces viajando de Penco a Lirquén, Tomé o Chillán en esos vagones del ferrocarril. Fue lo que observamos como usuarios, no sabemos qué otros problemas o satisfacciones tuvieron los trabajadores de ese servicio. Pero, lo curioso del caso era que casi todos los niños de Penco queríamos ser maquinistas porque viajar en tren era encantador.
El porta-testimonios en la estación, herramienta clave para dar seguridad en el derecho a vía de los trenes.
En los tiempos de las locomotoras a vapor para operar un tren de pasajeros se requerían cinco personas: el conductor y su asistente, el responsable del carro de equipajes, el maquinista y el fogonero. La pega más dura se la llevaban estos dos últimos.
En cada estación el maquinista bajaba a aceitar las bielas de la máquina.

El conductor tenía que velar por la seguridad del tren y controlar que los viajeros hubieran pagado sus pasajes. Así revisaba los boletos y los marcaba. Cuando los trenes tenían muchos carros el trabajo lo dividía con su ayudante, ambos iniciaban el control de los boletos desde los dos extremos del tren. En cada estación era el conductor el que daba el ¡vamos! con su clásico pitazo de árbitro de fútbol. Y el tren de ponía en marcha de nuevo, rumbo a su destino.
El encargado del carro de equipajes era como el bodeguero. El vagón con las encomiendas iba pegado con la locomotora. Contenía los bultos despachados a distintos lugares por clientes que usaban este servicio del tren. Su labor consistía en cargar y descargas los paquetes y encargos pagados en origen. Sólo tenía que ir atento en que estación debía bajar tal o cual bártulo.
Una gráfica de época muestra a maquinista y fogonero en una locomotora a vapor.

El trabajo duro era el de los hombres dentro del habitáculo de la locomotora. El maquinista tenía que cuidar de la velocidad del tren, estar atento a que la vía estuviera despejada. Si consideramos que su opción de mirar hacia adelante no era buena, porque tenía una visión lateral, conducir el tren era complicado. Imaginemos la visibilidad cero cuando ingresaba en un túnel largo o con curvas. Él debía aplicar los frenos, acelerar la marcha, ir atento a la señalética, hacer sonar los silbatos, accionar la campana cuando el tren ingresaba a la estación, recoger ahí el testimonio que le daba vía libre, etc. Y cuando el convoy estaba detenido, debía bajar con herramientas y alcuza. Siempre había un perno que apretar, siempre era necesario aceitar las bielas. O sea, este hombre no tenía descanso.
Pasajeros en un vagón de primera clase. Nótese los asientos forrados en cuero y las cortinas en las ventanas.
La otra tarea durísima era la del fogonero. Se requería de mucho físico y musculatura. Armado de una pala toda de acero, la responsabilidad de este trabajador era alimentar la caldera de la locomotora, echarle carbón todo el rato. Tenía que recoger la palada de carbón de la carbonera, girar en 180 grados y arrojar el combustible sólido al fuego. Así una y otra vez.  Esta función no podía detenerse porque con poco calor la máquina perdía fuerza. Era tal la exigencia de esta labor que el fogonero viajaba siempre con el torso desnudo así lloviera o la temperatura ambiente estuviera en el cero. Como se secaba la transpiración frecuentemente su cara estaba sucia con el carboncillo. En determinadas estaciones tenía otra tarea pesada: cargar los estanques con agua. Debía mover una enorme llave del ducto de suministro y dejar caer el agua. A veces la presión era tan grande que el hombre se mojaba entero. Y de ahí pasando sobre el carbón de la carbonera ir a su puesto, inclinarse, agarrar la pala de fierro y echarle carbón a la caldera. Debió ser un trabajo para enfermarse…

Entre tanto, los pasajeros de primera clase tomaban desayuno o cenaban agradablemente en el coche comedor. Ni se imaginaban el drama y la responsabilidad arriba de la locomotora.
Los trenes de viajes largos: Conce-Stgo. o Stgo.- P.Montt incluían el servicio de coche comedor.


Friday, May 08, 2015

OBRAS MUNICIPALES DE PENCO ROMPEN EL VIEJO PARADIGMA DE LA INACCIÓN

Informe gráfico con las cien obras de la administración edilicia de Penco.
 Un acontecimiento político y social del mayor interés para la comuna fue la lectura de la cuenta pública 2015 del alcalde Víctor Hugo Figueroa, realizada en el gimnasio municipal de Penco ante numeroso público e invitados especiales. El documento leído se tituló “Cien Obras en los primero 25 meses”. En la oportunidad se entregó un impreso desplegable que contiene fotografías del centenar de obras terminadas y de proyectos en marcha que benefician a Penco, Lirquén y Cerro Verde. En este texto destacaremos sólo algunos de los cien.
El número 21 es clave: se realizan trabajos para terminar el edificio de servicios públicos en la esquina de Maipú con Freire. La obra gruesa de este inmueble estuvo congelada por casi diez años debido a problemas legales y financieros. Por tanto se había convertido en un lunar vergonzoso, en pleno corazón de la ciudad. Bien porque estará terminado pronto. No hay que olvidar que ese edificio ocupa el solar que antiguamente fue propiedad de las Hermanas Ulloa: Julita, Dora, Carmen y Juanita. Ellas tenían un almacén en esa esquina y en el espacio interior alguna vez administraron una escuela.
Número 20, la actual administración municipal gestionó al más alto nivel la obtención de los recursos para la construcción del nuevo edificio de la Comisaría de Carabineros. No olvidemos que el anterior cuartel policial databa de 1937 y muchos alcaldes anteriores no se enfocaron en darle una solución.

Número 4, mejoramiento del acceso a la playa de Lirquén. De ese modo tanto los turistas como los lirqueninos disponen ahora de una infraestructura digna de ingreso a su hermoso balneario. La playa de Lirquén es muy agradable, quieta y abrigada del viento sur y con su vistoso acceso quedó a las alturas…
Número 91, adquisición de una clínica dental móvil. Esta unidad permitirá llevar servicio y prestar atenciones mayormente en el área rural de Penco. Agreguemos aquí el número 35, la compra de una ambulancia especial para enfermos postrados. Esta es una tremenda ayuda a esas personas que necesitan un trato más digno por su salud quebrantada. Bien.
Número 75, puesta en marcha de un programa es esterilización gratuita para mascotas. Esta actividad municipal permitirá controlar el aumento de la población perruna, en especial de aquellos animales sin dueños o abandonados por sus amos. Aunque les tengamos muchos cariños a los perros, la sobre población de estos animales en las calles de la ciudad es un problema.
En lo cultural destacamos el número 34, el mural de grandes dimensiones de homenaje al toqui Lautaro desplegado en la muralla de la escuela Isla de Pascua y que enfrenta la esquina norte de la plaza local. El número 94, la señalética de hitos históricos, que recuerda qué fue lo que hubo allí en tiempos pretéritos. El número 81, la construcción del museo comunal, en la esquina de Las Heras y calle Penco. El número 63, la creación del circuito patrimonial que resaltó la vida de personajes históricos con la participación de entusiastas actores. El número 71, la instauración de diversas festividades gastronómicas en Lirquén. El número 100, la organización de la fiesta de la chilenidad en Playa Negra.
El alcalde Figueroa y la obra 84, que subraya el sello social de su mandato.
La administración del alcalde Figueroa también ha puesto énfasis en apoyar y dignificar la educación local. El número 99, nuevo preuniversitario municipal con 200 alumnos permanentes. El número 86, un nuevo sistema de calefacción para diez escuelas penconas. El número 50, jardín infantil en Villa Montahue. El número 48, mejoramiento de patios para escuelas. El número 60, hermoseamiento de la cuadra del frontis del Liceo Pencopolitano en la calle San Vicente.
Y finalmente destacamos el número 1, la construcción en marcha de la nueva Delegación Municipal de Lirquén. 

Wednesday, May 06, 2015

EL NOMBRE DEL GUITARRISTA CARLOS SANTANA PUDO HABER CONFUNDIDO A MUCHOS EN PENCO

Carlos Santana interpretando "Soul Sacrifice" en Woodstock 1969,
tal como se vio en la película estrenada en Conce en 1970.
 

Mi amigo Carlos Santana vivía a las espaldas de mi casa en Penco. Era un niño quieto, algunas veces parecía triste, hablaba poco. Paliducho. Conversar con él significaba que la comunicación iba de aquí para allá más que de allá para acá. Un buen muchacho, apartado de bulla, trabajador. Un día cualquiera dejé de verlo y no supe nunca nada más de él. Por eso cuando diez años después de la última vez que lo vi y oí su nombre nada menos que en el cine, me quedé paralizado.

Eso fue en 1970 cuando en los cines de Concepción se proyectó un documental que mostraba las jornadas de música moderna vividas un año antes en las colinas de Woodstock, en los alrededores de Nueva York. En Woodstock actuó un artista latino de nombre Carlos Santana. Pero, la película no daba ni un detalle acerca de este personaje y como no existía Google, no había ni una posibilidad de averiguar más. ¿Sería el mismo Carlos Santana que había desaparecido de mi horizonte? Y me planteaba más preguntas: ¿Mi amigo habría tenido habilidades musicales que nunca supe ni le conocí? Durante un buen tiempo quedé con la duda, pero se fue disipando la cosa cuando por los diarios comenzaron a asomar datos del artista. Era mexicano, nacido en Jalisco en 1947 y nacionalizado estadounidense en 1965.
Carlos Santana en una entrevista reciente en la TV estadounidense.
Bueno, debo ser franco; el algún momento de esos primeros días después de Woodstock estuve casi convencido que ése debía ser mi amigo de infancia. Porque se había hecho humo del entorno pencón a finales de los cincuenta. Pero, con todo respeto y sobre la base de los datos que he dado, si mi razonamiento de entonces fue erróneo sí puedo decir con plena certeza que en Penco también hubo un Carlos Santana. 

Tuesday, May 05, 2015

EL LAUTARO DE PENCO, ENORME MURAL AL AIRE LIBRE ES UNA RÉPLICA REALIZADA POR EL ARTISTA ROBERTO ZUCHEL


El Lautaro de Penco, obra gigante del artista local Roberto Zuchel.
Le brinda carácter, temperamento y personalidad a la esquina norte de la plaza de Penco esa enorme estampa de Lautaro adosada a un muro de la escuela Isla de Pascua, edificio que debe tener 60 años, y que fuera inaugurada recientemente. La obra clásica El Joven Lautaro del pintor Pedro Subercaseaux fue plasmada en 35 metros cuadrados en cerámica pintada en colores por el artista de Penco Roberto Zuchel. Esta representación es una pieza mayor y la técnica empleada le permitirá sobrevivir incólume frentes a las condiciones climáticas más extremas. Las piezas de cerámica pintadas fueron “cocidas” a 800 grados de temperatura. O sea, ni el sol abrasador del verano, ni el granizo ni el frío más extremo que se pueda registrar en Penco modificará un ápice el color original aplicado por Zuchel.
El mural mide 7 m de alto por 5 m de ancho.
El Joven Lautaro tiene las siguientes dimensiones: 7 metros de alto por 5 metros de ancho. Para cubrir esa superficie el artista debió emplear 525 azulejos de 20 x 30. Todo el trabajo de pintado lo realizó en su taller de calle Talcahuano. “La idea es que este mural sea permanente”, nos dijo el autor. Y agregó que había instruido a sus hijos, quienes también se dedican a esta actividad, para efectuar las reparaciones correctas de presentarse algún problema, como por ejemplo que alguna palmeta se desprenda por razones de pegamento, vibraciones o condiciones del muro. Todo está calculado para que el Lautaro de Penco sea una imagen permanente.
Roberto Zuchel trabajó en pintado a mano en la sección Decorado de la antigua Fanaloza. Retirado de esa industria decidió continuar con su arte en forma independiente instalándose con un taller en Penco. La obra que luce frente a la plaza local fue una iniciativa del municipio pencón, el Centro Cultural de la ciudad, con Francisco Mardones a la cabeza, y el apoyo de la Sociedad de Historia de Penco. Con esta obra Zuchel materializa una aspiración personal, dejar una obra suya para el bien de la comuna.


Sonriente joven mapuche en el pasado festival de la etnia en Penco.
Lautaro tiene desde ahora su sitial en Penco, ciudad en la que desarrollan sus actividades culturales y ancestrales numerosas organizaciones mapuches. En febrero pasado, por ejemplo, se celebró el segundo festival mapuche en el mirador de los pinos de la comuna. El encuentro tuvo una gran convocatoria regional.


Sunday, May 03, 2015

EL BOXEO QUE SE PRACTICÓ EN PENCO FUE POR LEJOS SUPERIOR AL QUE EXHIBIÓ LA LLAMADA "PELEA DEL SIGLO"

Manny Pacquiao y Floyd Myweather protagonistas de la pelea del siglo que dejó más críticas que loas.

Nunca vi una velada de boxeo más desabrida que “la pelea del siglo”(2 de mayo de 2015, Las Vegas, Nevada, USA). Un contendor huyendo y refugiándose y lo peor, le dieron el triunfo (Myweather). Y el que gastó toda la energía, que enfrentó, que encaró y ofreció combate, salió derrotado (Pacquiao). Mal.
Cuando niño estuve vinculado al boxeo. Mis tíos Raúl Palma y Luis Palma era boxeadores, defendían los colores del club de la industria donde trabajaban: Textil Bellavista, Tomé. Yo iba a todas sus presentaciones en los escenarios de la zona. Los acompañaba a sus entrenamientos y me hacían ponerme los guantes y me enseñaban a dar golpes. Cuando ellos se retiraron, ya no tuve nada más que ver con la actividad. Por tanto, tengo alguna base para opinar sobre esto, en especial si vi la pelea por televisión con el audio en mudo para no dejarme influir por los comentaristas de allá y de acá. Fue una pelea al borde de la estafa, como se decía entonces “puro tongo”.

Pero, dejemos de lado el tongo y vamos a lo que me interesa compartir con ustedes, en Penco se libraron combates de boxeo muy superiores a la pelea del siglo, sólo que no existían de por medio ni los millones de dólares, ni la sintonía mundial de TV ni las estrellas del cine sentadas en la platea. Ésa era la diferencia. Los boxeadores de entonces luego del show se duchaban con agua helada, guardaban sus ropas en una bolsa y se iban caminando para su casa o tomaban el último tren. Pero, se retiraban contentos de haber brindado un tremendo espectáculo. ¿Habrán sentido lo mismo los boxeadores de anoche y los jurados? No creo, sólo pensaban en el dinero…
Los combates en el cuadrilátero de Penco eran épicos. Los púgiles se daban con todo, los protectores bucales saltaban lejos. A veces las peleas de detenían porque un guante de desabrochaba. Y qué decir fuera del espacio del match. La gente gritaba, lanzaba tallas simpáticas, chispeantes, el público celebraba los golpes y las tallas. En lugar de mujeres despampanantes, teníamos a la Tuna lanzando epítetos de apoyo al boxeador que ella apoyaba desde el ringside. Circulaban por el recinto vendedores de piñones, de castañas. Estábamos habituados al tañido de la campana, a ver a los entrenadores y sus asistentes subiendo a la lona con un balde y una botella. Le daban agua al púgil, en su rincón, éste tragaba un poco y el resto lo escupía o arrojaba al balde… Cuando la pelea era muy desigual, el técnico del boxeador averiado lanzaba una toalla sobre la lona y la pelea terminaba.
Por eso, es que afirmo que en Penco las veladas boxeriles de entonces, en las que participaban boxeadores de la región, fueron  por lejos mejores en calidad y espectáculo que lo que vimos anoche en Las Vegas. Los escenarios eran alternativos algunas veces la reunión era en el Gimnasio de  Fanaloza y en otras, en el Centro Deportivo de la Refinería. No creo que haya registros fotográficos o de cine de lo que estoy diciendo.