Saturday, January 24, 2015

EL CIRCO FUE EL PLUS DE LOS VERANOS EN PENCO

Foto tomada de www.circohermanoskings.cl

El circo levantó su carpa en Penco y durante un par de días de esos veranos fue posible sorprenderse con sus presentaciones llenas de adrenalina, mucho vértigo, risas y sorpresas. Sí, muchas sorpresas.
Un hombre vestido de negro con sombrero de copa dejaba boquiabierto al público con sus pases mágicos y sus trucos. De su sombrero sacaba pañuelos de distintos colores, uno tras otros, unas palomas blancas y finalmente un conejo. ¿Cómo lo haría? Así comenzaba el espectáculo que era interrumpido por aplausos y más aplausos. Después venía la presentación de un equilibrista en bicicleta. Cuando se subía al monociclo cuyo asiento estaba a cuatro metros del suelo sobrevenían los gritos de sustos y el vértigo.  Cuando el mareo no había terminado, seguía el espectáculo con las acrobacias aéreas. Los valientes acróbatas hacían sus gracias en el aire como si aquel fuera su medio natural: “auténticas águilas humanas” decía un animador en el piso haciendo pausas para permitir que la gente se electrizara aún más con el redoble del tambor de la banda de bronces, al borde de la pista.

El espectáculo circense era entretenido, sano y no caro. Para atraer más público sus voceadores recorrían las calles invitando gracias a la promoción 2x1. Uno pagaba y el segundo entraba gratis. La fórmula se conocía como “entrada con gancho”. Cuando cesaba la oferta, todos tenían que echarse la mano al bolsillo para comprar un boleto. Los niños no pagaban hasta el metro veinte de estatura. Había un tipo con una huincha en la puerta para evitar que entraran muchachos más grandes. Pero, no faltaba la madre que le decía a su hijo: “hazte como que eres más chico”. Entonces el aludido tenía que encorvarse un poco cuando el portero aplicaba la huincha. Si éste dudaba de la posición no podía decirle al niño “ponte derecho” ante su mamá. Cuando lo dejaban pasar simplemente el hombre de la hincha lo seguía con la mirada, así el niño espigado a instancias de su madre debía seguir caminando encorvado hasta llegar a su puesto en las tablas de la galería.
Foto tomada de www.circohermanoskings.cl

Para atraer más gente aún, la banda del circo recorría las calles y se instalaba en las esquinas para breves y movidas serenatas. Las fanfarrias gustaban a los niños, quienes iban siguiendo a la banda desde una esquina a otra. La venida del circo fue siempre una fiesta. Las carpas llegaban en verano  así los artistas aprovechaban también para tomarse un descanso en la playa. Al atardecer la banda iniciaba su recorrido y caída la noche empezaba el espectáculo, que se siempre comenzaba con una parada de los artistas por la pista circense. El desfile de gala lo encabezaba una mujer con una guaripola quien conseguía hartos silbidos y piropos y era la misma que cobraba las entradas...

Thursday, January 22, 2015

EL VIENTO ARREBATÓ LOS BILLETES A UN ADINERADO PESCADOR DE PENCO

Por las razones que hayan sido, la gente tenía desconfianza de los bancos. Y a este respecto, en Penco se dio un caso extremo. Se trató de un pescador, con muy buenos resultados en su trabajo con generosos ingresos fruto de su esfuerzo. Pero, no se manejaba con los bancos. Así que su opción era guardar sus billetes bajo el colchón, como se dice. De este modo no pedía créditos porque siempre tenía dinero fresco, en cantidades y a la mano. Sin embargo, el hombre estaba consciente del problema de la seguridad con tantos caudales en casa. Que no entrara alguien y le robara. Y su costumbre era conocida en Penco, porque él mismo lo decía en todas partes: a la hora de las ventas, durante las faenas de pesca, o celebrando una buena jornada en alguna bodega de vinos. Entonces, eso de que guardaba toda la plata en casa era un cuento sabido.
Por tal motivo cuando tenía que salir fuera de Penco y no quedaba nadie en casa, su problema de agudizaba, qué hacer, cómo asegurar el dinero. Y al fin decidió que para evitar los sobresaltos lo mejor sería llevar los billetes consigo. Y para que la cosa no se notara envolvía el dinero en papel de diario.
 
En una oportunidad viajó con un grupo de amigos a las termas de Chillán. Tomó por lo menos cuatro paquetes con plata, sus bártulos, el cocaví y a la micro. Puso los billetes envueltos en diarios en la parrilla interior inmediatamente arriba de su asiento. Comenzó el viaje, todos los amigos contentos porque un hermoso día los esperaba en las cordilleras de Chillán. Después de las tallas y los chistes a algunos les sobrevino el sueño y se quedaron dormidos. Fue el caso de nuestro pescador. A su vez el sol comenzó a calentar fuerte así que varias personas sentadas cerca de las ventanas las abrieron. Con la velocidad que el viento ingresó a la cabina de la micro lo desordenó todo. Y los primeros bultos afectados por las rachas fueron los paquetes con dinero. Los envoltorios de diario se rajaron y el viento hizo su trabajo, en un par de minutos desparramó todos los billetes por el interior de la micro dejando los pasillos tapizados. El bus se convirtió en un torbellino de dinero. Los gritos de entusiasmo se oyeron de inmediato, hecho que despertó al propietario. Cuando él mismo contó que la plata era suya,  los viajeros le ayudaron a recuperar el dinero desparramado. Y el hombre rehízo los paquetes. Después esta historia se corrió en todo Penco. Por esa experiencia el adinerado caballero tomó más precauciones en los viajes posteriores aunque todo el mundo tenía claro que el hombre llevaba los buenos billetes al alcance de la mano. Quien me contó esta historia viajaba en la micro con el personaje el día de este incidente. Sin embargo, me pidió que por el momento no publicara su identidad, sólo sus iniciales: L.O.    

Sunday, January 18, 2015

LA CHIMENEA COLOSAL DE FANALOZA TUVO UN FIN DE PESADILLA

La chimenea de Fanaloza (detalle). La pintura es de S. Prudanti (1945).
Mientras la refinería de azúcar tenía tres enormes chimeneas de acero, Fanaloza se enorgullecía de contar con una sola, pero más alta y de hormigón. Las chimeneas eran los íconos de la era industrial, más atrás estaban los bocinazos. A pesar que la CRAV ya no existe y la empresa locera está más reducida en superficie, la comuna pencona todavía tiene chimeneas y pitazos (Lirquén).
Las chimeneas de la refinería se levantaban al cielo arrojando negros y densos penachos de humo. Sus calderas quemaban carbón para producir electricidad y generar vapor para los procesos industriales. La de Fanaloza, en tanto, si bien funcionó perfecto desde sus inicios, pronto dejó de prestar servicios. La industria locera cambió su tecnología en los años cincuenta y la gigantesca torre de cemento quedó en desuso, como un monumento inserto dentro de la fábrica. Incluso cuando ya estaba inactiva, la gente decía ver que por ahí salía un humo fantasmal. Pero, eran los propios obreros quienes aclaraban esos rumores esotéricos. Cuando sacudían bolsas y sacos vacíos en la base de la antigua caldera, el tiraje natural del tubo llevaba la basura hacia arriba y salía por allí con la apariencia de humo. No era otra cosa.
El tubo vertical debió tener una altura de unos setenta metros (no disponemos de datos duros sobre esto) y estaba articulado en tres cuerpos. La base circular tenía un diámetro apropiado y muy bien calculado para soportar los otros dos cuerpos superiores. El segmento que seguía era también muy sólido con un diámetros intermedio. Y la parte superior era el tramo más largo y más delgado, pero no por eso menos sólido. En su extremo había una pequeña roldana saliente, para permitir trabajos de mantenimiento. Esta chimenea colosal, decíamos era de hormigón y se sostenía en su propia estructura. En cambio las de hierro de la refinería contaban con vientos de acero tensados que les brindaban estabilidad. En CRAV sabían de las enormes presiones que ejercían las ventoleras que acompañan al mal tiempo. Los vientos de acero tensado servían para contrarrestar esas fuerzas naturales. Fanaloza no empleaba vientos, su cañón de cemento y hierro era autosuficiente para enfrentar los temporales, así lo habían calculado los ingenieros.
Sin embargo, la gran chimenea de Fanaloza desapareció antes que la industria cerrara en parte y cambiara de dueños. Su historia terminó a las 6,20 de la mañana del 21 de mayo de 1960. El terremoto que ese día azotó a la región hizo su trabajo. La chimenea se tronchó en el punto donde terminaba el segmento dos. El episodio ocurrió cuando aún no había luz natural, por eso no hubo muchos testigos de su estrepitosa caída. Además todo el mundo estaba más preocupado de arrancar y buscar refugio que de intentar ver la caída de la chimenea de Fanaloza. Suponemos, por tanto, que se vino al suelo inclinándose como un árbol. No se supo de lesionados por el incidente. Sin embargo, en el barrio todavía hay gente que recuerda a la Chela, una obrera de la industria, regresar corriendo a su casa después del temblor. Ella gritaba atacada, fuera de sí: “¡Quedó la cagá en la loza, quedó la cagá en la loza!” Y en su angustia no explicaba nada más la pobre. Si interpretáramos sus gritos más de medio siglo después de ocurridos, a lo mejor la Chela fue una de las pocas personas que vio horrorizada caer la gigantesca chimenea. Un par de años más tarde Fanaloza demolió el resto de la torre que quedó en pie.

Saturday, January 17, 2015

SOBRE EL MAR VERDOSO, LAS GENTE EXIGE RESPUESTAS (Y LAS OBTUVIMOS)

Tonalidad verdosa del mar en Penco, captada desde el aire.
La página 24 horas.cl publicó un clip sobre el color verde que adoptó el agua del mar en la bahía de Concepción, pero sin explicar el porqué. Por eso, al pie de la nota leemos el siguiente comentario:
Ximena Chandía Alarcón
Esto ya no es una mancha, se propagó ayer a las costas de Penco, Lirquén y Tomé y no encuentro por ningún lado información verídica al respecto sólo escucho rumores y adivinanzas...
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Para tranquilidad de las personas interesadas en este asunto, el fenómeno no es nuevo. Se presenta con cierta periodicidad y dura muy poco. Incluso en algunas ocasiones el mar de la bahía adquiere tonalidades rojizas.
Hasta ahora los especialistas de la Universidad de Concepción que estudian muestras del agua no han entregado su diagnóstico. Estamos a la espera de los resultados que, seguramente conoceremos a través de los medios de comunicación masiva.
La tonalidad verdosa no tiene nada que ver con los balnearios del Caribe.
Pero, como nos interesa esta materia, hemos “gugleado” el caso y hay algunas respuestas en internet que parecieran ser satisfactorias. Y la más lógica es la rápida proliferación de algún tipo de alga de coloración verdosa en el fondo de la bahía. Como el mar es bajo en toda el área, la luz del sol llega hasta el fondo reflejando esa tonalidad. Cuando este fenómeno no está presente, entonces el mar refleja solamente el azul del cielo y vuelve a su tono característico.
El verde que presentó la bahía fue distinto del verdoso de los mares tropicales o de conocidos balnearios del Caribe. Allí la tonalidad la otorga la luz del sol que se refleja en las arenas blancas del fondo en  zonas de poca profundidad.
Igualmente, sin pretender una adivinanza, estamos tratando de buscar una explicación preliminar. Bien por Ximena Chandía Alarcón que exige respuestas serias aludiendo en forma no explícita a los medios de comunicación y a los centros de estudios, en esta caso las universidades penquistas.

LA RESPUESTA LA DIO LA UNIVERDIDAD DE CONCEPCIÓN

El Laboratorio de Estudios Algales de la Universidad de Concepción
publicó los resultados de sus estudios en su página web. El texto que aparece ahí es el siguiente:

Durante los últimos días el agua de mar en algunos sectores de Bahía Concepción se ha tornado de una coloración particular: "color turquesa".
El fenómeno estaría asociado con aguas muy bajas en oxígeno (mediciones realizadas hoy 17 de dic. por encargados de Medio Ambiente de la gobernación marítima de Talcahuano indicaron valores cercanos a 0.15 ml/L). Cuando el oxígeno disminuye, bacterias anaeróbicas utilizan los iones sulfato en el agua de mar para oxidar la materia orgánica que corresponde principalmente a microalgas ( ya que esta zona corresponde a un área con alta productividad primaria). Al oxidar esta materia orgánica los átomos de azufre en el ión sulfato se reducen a sulfuro que se combina con el hidrógeno para formar acido sulfhídrico (H2S) el cual posee un olor característico (a "huevos podridos"). Al acumularse el H2S en grandes volúmenes sube a la superficie, reacciona con el oxígeno de la superficie y genera azufre elemental. Así, esta masa de partículas de azufre al difractar la luz da como resultado "aguas turquesas".Este evento también ha sido observado y reportado anteriormente, por ejemplo, frente a las costas de Namibia. 
Dichos eventos pueden durar hasta 3 semanas y en algunos casos cubren amplias extensiones en el mar (mas de 200km). Las concentraciones de oxígeno en la capa superficial del mar en Namibia fue de 0.7 ml/L (Marzo de 2001). 
Así, el color turquesa según los investigadores, "es creado por la suspensión de microgránulos de azufre muy reflectantes , los cuales son el resultado de la oxidación de iones sulfuro cerca de la superficie del mar" (Weeks et al. 2002 - Nature 415: 493-494 ,
http://www.nature.com/nature/journal/v415/n6871/full/415493b.html). La presencia de sulfuro junto con las bajas concentraciones de oxígeno, pueden causar la muerte de algunos organismos marinos.


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Agradecemos la cortesía del profesor Erasmo Macaya, quien atendió oportunamente nuestra solicitud de información. Los siguientes son sus datos:

Dr. Erasmo Macaya Horta
Laboratorio de Estudios Algales / ALGALAB
Departamento de Oceanografía
Cabina 3
Universidad de Concepción


Wednesday, January 14, 2015

LOS HUIROS DEL MAR DE PENCO SON UN REFUGIO DE LA VIDA MARINA

Un pedacito parecido al "mar de los sargazos" se ubica justo en el límite norte del balneario de Penco. 


Han estado allí por miles de años aferradas a las piedras del fondo marino, creciendo como un bosque subacuático que expone sus hojas pardas en la superficie para captar la luz del sol. Son las algas características que se sitúan en el mar de Penco apenas unos metros más al norte de la zona del balneario y la playa para turistas. Estos huirales forman un ecosistema que favorece a la vida marina, a cuya sombra y protección crecen invertebrados y peces herbívoros. Todo indica que la especie predominante de la flora que se observa allí sería la Lessonia Trabeculata. Junto con ser alimento predilecto para algunos peces, la Lessonia también es el sustrato o asentamiento de moluscos y larvas y es refugio para la crianza de peces que aún no han llegado a su estado de adulto. La rica vida marina se debe a estos ecosistemas con predominio de la Lessonia.
Si alguien sube a un bote y navega por esa zona, bastará con que tome una de estas largas hojas que flotan para comprobar que debajo de ellas puede hallar caracoles, lapas y otros moluscos. El mar “de los sargazos” de Penco es prolífico, generoso y vivificante. Eso de los “sargazos” es por el parecido nada más.
Mantener la playa limpia y atractiva exige retirar cada día las algas que se varan en la arena.
Si bien forma ricos ecosistemas con potencial económico, la Lessonia que se desprende del fondo flota a la deriva y termina inevitablemente en la playa en compañía de otras especies vegetales marinas asociadas. Ya en la arena comienza la descomposición generando malos olores. Por eso, estas algas son un dolor de cabeza para la autoridad local interesada en impulsar el turismo playero. De allí que la Municipalidad de Penco deba destinar muchos recursos para pagar por el retiro de las algas muertas así como por el lugar donde serán depositadas. Afortunadamente parece que son una buena fuente de abono por lo que no existe tanto recelo de parte de los predios cercanos para recibir estas cargas constantemente.
Decíamos que las algas se han criado allí por miles o tal vez por millones de años y debemos añadir que seguirán existiendo. El color parduzco de sus hojas, sin embargo, no se ve feo en perspectiva y además las colonias de esa especie no le hacen daño a nadie, salvo tener que retirarlas periódicamente de la playa.      

Tuesday, January 13, 2015

PENCO Y LIRQUÉN RODEADOS POR 15 FUNDOS

Distribución aproximada de los fundos de Penco y Lirquén.
Penco es una hermosa ciudad rodeada por fundos y por el mar. Pero, son los predios agrícolas y forestales los que, en determinados momentos le dan carácter al ámbito pencón. Si sopla viento del sur o se trata de corrientes llamadas puelche, entonces Penco se inunda del fresco aroma de campo con predominio de notas de resina de pino. Si la brisa viene del norte o se trata de travesía predomina el olor salino del mar, anticipo de cielos nublados y lluvias.
Con mi amigo Manuel Suárez dimos una mirada a los fundos que circundan Penco por el norte, el oriente y el sur. El fundo Punta de Parra es el que se ubica más al norte y que prácticamente está en la jurisdicción de Tomé, es propiedad de Alejandro Quiero. En el sector de Quebrada Honda está el fundo Aserraderos San Vicente, cuyo dueño es Frezard hermanos; más al sur se halla la propiedad de Muelle y Bosques Lirquén. Por el oriente a las espaldas lirqueninas se despliega Primer Agua de propiedad de Arriagada hermanos. Colinda con Primer Agua el fundo El Cabrito que pertenece a Artemio Herrera. Forestal Sociedad Anónima es dueña del fundo Coihueco, uno de los predios más emblemáticos de Penco, que se despliega justo al oriente de la ciudad. La misma empresa posee el fundo Landa orientado más hacia el sur; también es propietaria del fundo Cosmito y a las espaldas de éste del fundo Trinitarias. En esa misma dirección pero más alejado de Penco está el fundo Las Margaritas.
Acercándonos a Concepción por el lado oriente del camino nos encontramos con el fundo San Antonio que es propiedad de la familia Aguayo. Y la Universidad de Concepción posee el fundo Andalién que sigue a San Antonio y que limita con el río del mismo nombre.
Veamos ahora los fundos que están ubicados en el sector surponiente de Penco. El más importante es el fundo Playa Negra que se abre con su gran valle junto a la línea del tren hacia Concepción. Ese predio pertenece a la familia Claude y su límite oeste es el río Andalién, al otro lado del cauce está isla Rocuant con sus interesantes humedales. Finalmente pegado a Playa Negra y a Cosmito está el fundo Las Mercedes que pertenece a Herrera.  
Por último más alejado de Penco, pero no por ello menos importante en la historia de la ciudad está el fundo Roa, cuyo propietario es Ernesto Pierart. En un post reciente sostuvimos que en el pasado Roa fue la puerta de entrada de Penco para los viajes terrestres.
Los fundos ubicados en la jurisdicción de la comuna han sido fuentes de trabajo, de alimentos, de agua, de leña y carbón para el uso de la comunidad. Sus propietarios no han negado jamás los accesos o los derechos de paso facilitando también que los pencones y los lirqueninos disfruten en verano de buenos y sabrosos picnics en sus hermosos y simpáticos alrededores.

                                                             NOTA DE LA EDITORIAL: Algunas de las familias mencionadas en este texto como las propietarias de algunos de los predios ya    han dejado de serlo. Este relato citó sus nombres solamente para hacer referencia a la propiedad pretérita de esos fundos.

 

LA PLAYA DE PENCO EN ENERO DE 2015, EN HORARIO AM


Presentamos cuatro postales de la playa de Penco en tamaño original. Nótese el hermoso contraste del dorado de la arena bañada por el sol matinal y el azul profundo del mar. El balneario, a esa hora, esperaba el gran flujo de turistas que llegaría un rato después. El lugar estaba muy limpio, como invitando a las personas a visitarlo y a gozar del verano 2015.

INICIADORES DE LAS BANDAS MUSICALES DE PENCO

Don Manuel Rifo Pincheira junto a su esposa doña Rosa Benítez Meza.
Fanaloza intentó emular a la refinería de azúcar y contar también con una banda de músicos con la participación de su personal. Según antecedentes el orfeón de CRAV se había iniciado en 1930 y la industria locera se puso en campaña con el mismo fin en 1937 ó 1938. El proyecto de una nueva banda trascendió los límites de Penco y despertó interés en otras localidades de la zona.
El dato repercutió en Curanilahue donde don Manuel Rifo Pincheira había desarrollado la habilidad de ejecutar instrumentos de bronce al alero de la familia Benítez. Para él los Benítez se convirtieron en una buena escuela para aprender a tocar y para conocer el lenguaje de la música. Sin duda, con el tiempo Curanilahue ha dado testimonio de su historia musical, baste ver y oír hoy en día a su Orquesta Juvenil Bicentenario. La ventaja de don Manuel con esa familia fue que la joven Rosa Benítez Meza se convertiría muy pronto en su esposa. Pero, la música había calado profundo en él transformándose en una pasión.
Por esos días de finales de la década del treinta Manuel Rifo Pincheira decidió mudarse a Penco con su familia alentado por la esperanza de ser incorporado a la banda de Fanaloza en formación. Así en mayo de 1938 se presentó él con sus tres hijos también músicos: Manuel, Juanito y Orlando para ofrecer integrarse al grupo musical. Con la incorporación de cuatro nuevos miembros la banda locera tomó más cuerpo. Pero el proyecto tuvo un final abrupto. La empresa terminó con su banda como consecuencia del terremoto de 1939. Y en esa tragedia falleció también Orlando Rifo Benítez.
En tal circunstancia don Manuel se postuló para el orfeón de la CRAV donde fue bienvenido. También entraron sus hijos Juanito y Manuel. Rifo Pincheira permaneció en la banda de la refinería hasta 1958. Durante ese tiempo contribuyó a formar a nuevos integrantes del grupo y él a su vez siguió ejercitándose en la ejecución de otros instrumentos. Pero, su fortaleza estaba en tocar el bugle de tres pistones.
Bugle de bronce.
Eran los tiempos de la predilección por las marchas militares. Por tanto, los orfeones de Penco interpretaban ese género sin incursionar en temas bailables o de fiestas populares. De este modo los músicos en perfecta formación desfilaban por las calles o actuaban en las plazas bajo la batuta de un director que iba a la cabeza. Uno de esos directores fue el recordado maestro Candia.

Luego de dejar voluntariamente el orfeón de la CRAV,  Manuel Rifo Pincheira regresó a Curanilahue, la ciudad que lo vio nacer en 1895. Las autoridades de esa comuna carbonífera lo habían invitado para que se abocara a la formación de una nueva banda. Lo hizo gustoso y cumplió con su vocación. Sin embargo, dos años después cuando cumplía 65 falleció dejando una estela de buenos recuerdos tanto en Penco como en Curanilahue. 
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NOTA DE LA REDACCIÓN: Los datos fueron aportados por Rosa Aqueveque Rifo, nieta del músico. Es evidente que en la historia de las bandas de Penco hay otros nombres de personas que hicieron valiosos aportes y que los publicaremos tan pronto dispongamos de antecedentes.

Monday, January 12, 2015

TOP SECRET EN EL PUENTE "AGUAS SONADORAS"

Nuevo edificio policial de Penco próximo a su inauguración
En cosa de un par de semanas, si no de días Penco contará con su nueva Comisaría de Carabineros, que se convertirá también en el edificio más moderno que tenga la ciudad. Levantado en tiempo récord bajo el impulso del alcalde Víctor Hugo Figueroa, el inmueble contará con tecnología de punta para brindar más confort para los funcionarios y a su vez una mejor seguridad ciudadana a la comuna. De la antigua casona de madera o del cuartel que ocupó el mismo solar por casi ochenta años quedarán sólo recuerdos e historias porque desde ahora se iniciará una nueva era, correspondiente al siglo XXI.
Una de las tantas historias se relaciona con la labor de patrullaje que realizaban los carabineros por los cerros de Penco y en las lomas de Florida. Las tareas se coordinaban con el retén floridano y así dos parejas de policías una de cada comuna salían a caballo y procedían a efectuar patrullajes por los caminos y los senderos para reunirse en un punto determinado dentro de los 44 kilómetros que separan a Florida de Penco. Ese punto intermedio era un puente llamado “Aguas Sonadoras” al poniente de la encrucijada de Roa en el camino de Villarrica.
El propósito de ese encuentro era reportar información de los campos que pudiera tener interés para las dos comunas. Los carabineros que salían de Penco de madrugada rastreaban una amplia zona boscosa de cerros y valles para recabar alguna noticia que pudiera interesar o afectar a Florida. La pareja que había salido de Florida con rumbo poniente hacia un trabajo similar recogiendo información. Y el punto de encuentro de las dos parejas era el puente de “Aguas Sonadoras” en fecha y hora acordadas.
Es de imaginar el encuentro efusivo de esos policías en la soledad de “Aguas Sonadoras” donde seguramente el único sonido era el canto de los chucaos y el acompasado zumbido de la escasa corriente de agua entre la zarzamora y las quilas bajo el puente de madera. Sin duda luego de conversar se entregaban documentos que llenaban ahí mismo con lápiz de grafito apoyados en alguna libreta institucional sobre algún tronco. Esa información clasificada, de inteligencia, era traída a Penco para su consideración. Debía contener, probablemente, reporte de fallecimientos por causas naturales de algún vecino de esos campos, del avance de la tala de bosques, de las cosechas, la situación de los caminos, el estado de los puentes, reporte de pendencias  y cosas de ese tipo. La información permitía al mando local de Carabineros formarse una idea del estado de la situación en la intercomuna Florida-Penco. Lo propio debía ocurrir en el retén floridano.
No han llegado hasta nosotros detalles de esos informes ni relatos sabrosos de esa labor policial a pleno campo. Pero, bastará con un poco de imaginación componer un panorama de aquellas reuniones de las patrullas y de cuyos pormenores sólo fue testigo el olvidado puente de “Aguas Sonadoras”. Hoy la forma de efectuar ese trabajo dista mucho de aquellos patrullajes rurales. La tecnología incorporada al nuevo edificio relegará también aquellas prácticas a cuentos y relatos de tiempos idos.